Ser profesional de Sistemas
Desde hace años noto que en el común de la gente sucede algo extraño con respecto a nuestra profesión. Si bien no me sorprende, me parece raro que a esta altura del partido, la mayoría de las personas “ajenas” al mundo del software y de IT sigan sin comprender los alcances de un profesional de sistemas.
Ante la pregunta “¿Y vos a qué te dedicas?” , son muy pocos (realmente pocos) los que enseguida entienden y nos dicen frases como “que interesante”, o “esa es la profesión del futuro” (esta última la vengo escuchando desde hace no menos de 20 años). La gran mayoría sin embargo no logran ni lograrán comprender la dimensión de lo que hacemos, o qué significa realmente trabajar en lo que trabajamos.
Típicas reacciones a nuestra respuesta “Trabajo en Sistemas”
- ¿Arreglás computadoras? ¿sos técnico?
- Me viene al pelo, vos sabés que me parece que tengo un virus, ¿Vos me lo podés sacar?
- ¿No me ayudás a instalar tal o cual "jueguito"? (llamarle "jueguito" a complejas piezas de software merecería un post por sí mismo)
Esto es lo mismo que preguntarle a un ingeniero mecánico donde tiene el taller para llevarle el 4L que está quemando mucho aceite.
Sin duda esta gente no se imagina que uno estudia 5 o 6 años para formarse como profesional de sistemas, lo mismo que estudia un ingeniero para construir puentes o un contador para robarle administrarle las monedas a una empresa, o un abogado para hacer de las suyas. Y ni hablar que los que trabajamos en sistemas no terminamos nunca de estudiar, que la tecnología corre más rápido que nosotros obligándonos a ir distraídos por ahí meditando algo que leímos sobre lo último en materia de software o de tendencias o de lo que sea. O peor aún, que nuestra profesión exige que estructuremos nuestros cerebros para poder hacer todos los días tareas de una complejidad bastante grande, convirtiéndonos en seres raros e incomprendidos por personas más “simples”.
Este comportamiento ya bastante generalizado tiene una consecuencia muy nefasta en nuestra profesión: la dificultad de muchos para entender por qué nuestro trabajo cuesta lo que cuesta. Salvo contadas excepciones, ante un presupuesto por un proyecto de desarrollo o una simple modificación de un sistema, muchos se espantan como si les estuviésemos a punto de robar. Muchos discuten el precio, pretendiendo tener autoridad en el tema, otros directamente nos dicen que estamos locos y que van a buscar a otro (unos párrafos más adelante vuelvo sobre este tema). ¿Pero que se piensan? ¿Acaso ponen en duda el precio cuando un escribano les cobra por poner una firma? ¿Por qué a los demás no y a nosotros sí? Recuerdo que una vez fui al odontólogo y luego de unos 30 o 35 minutos terminó su trabajo y me dijo “Listo, pero tenemos un problema con tu cobertura de salud, te cubre solo 30 pesos y este trabajo cuesta 90. Yo por 30 pesos me quedo cortando el pasto”. Por ese entonces yo pretendía cobrar 25 pesos la hora y no lograba que nadie acepte ese precio.
Tratando de entender las causas de las mencionadas reacciones, se me ocurren dos posibles explicaciones. Por un lado está el qué no entiende qué es lo que hacemos porque de computadoras solamente sabe lo que escuchó a la pasada en algún lugar, pero las ve como un bicho raro (y obviamente ni sabe de la existencia de términos como “software”). Estos son los menos nocivos. Los otros son los que al escuchar que trabajamos en sistemas, asocian inmediatamente sistema con computadora, y computadora con el hijo de la vecina, que está todo el día (o la noche) sentado frente a un monitor, comentando fotos en Facebook o juando al Poker en Internet. De ahí que creen que hacemos lo mismo que el pibe. Se equivoca señora, nosotros no hacemos lo mismo que hace el nene, nosotros creamos las tecnologías con las que el nene se entretiene. Pero eso no lo va a entender. Muchos creen que el software brota de los monitores como hongos en la lluvia.
En relación a esto último, y volviendo al tema de los aranceles, lo del nene que “sabe algo de computadoras”, lleva a muchos a creer que porque sabe instalar jueguitos o conoce trucos de algunos programas, pueden hacer nuestro trabajo. Entonces, ante la presentación de un presupuesto por nuestro trabajo, nos dicen “Noooo, estas loco, le voy a decir al hijo de la Cuca que lo haga, el sabe mucho de computación”
Es así doña Rosa. Los que trabajamos en sistemas hemos estudiado, y mucho, en una Universidad (no hicimos cursos de computación). Hacemos un trabajo calificado que no es nada fácil (yo puedo manejar un colectivo por la ciudad, ¿un colectivero puede decidir la arquitectura de un nuevo sistema de software?). Así que no nos trate como a unos improvisados como el hijo de la vecina.
Aunque sospecho que doña Rosa nunca va a leer este blog…



3 comentarios:
Lametablemente para los mortales, el
profesional de sistemas es "el chico de la computadora"
EXCELENTE!!! me siento totalmente reflejada.....
Buen post.
Pero creo que también parte del problema son los profesionales del software que regalan su trabajo cobrando 2 pesos por un sistema y es difícil de explicar que nosotros cuidamos muchos otros detalles que el que hizo ese programa ni sabe que existen.
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